Jutta Kleinschmidt pasará a la historia por haber sido la primera mujer en ganar el durísimo París-Dakar, una prueba mítica considerada cosa de hombres en la edición del año 2001 la espectacular victoria, que no sorprendió a nadie. Desde hacia algunos años, esta ingeniero alemana era una de las grandes protagonistas de la prueba y estaba claro que sólo precisaba una oportunidad para conseguir su propósito y entrar.